SUPERANDO
LA ANSIEDAD
Introducción
La ansiedad no es simplemente “estar nervioso”. Es
una experiencia intensa que afecta la manera en que pensamos, sentimos y
actuamos frente al mundo. Millones de personas la viven día a día, muchas veces
en silencio, y por eso es fundamental hablar de ella con claridad y sin
estigmas. Mirarla desde distintos enfoques psicológicos nos abre caminos
diversos: el psicoanálisis busca las raíces inconscientes de la inquietud; la
gestalt nos invita a reconectarnos con el presente y a reconocer lo que
sentimos aquí y ahora; y el enfoque cognitivo-conductual nos brinda
herramientas prácticas para transformar los pensamientos que alimentan la
preocupación. Cada mirada aporta un matiz distinto, y juntas nos recuerdan que
la ansiedad puede ser comprendida y atendida desde múltiples perspectivas. Lo
valioso es que ninguna persona está sola en este proceso: existen teorías,
prácticas y acompañamientos que ayudan a recuperar la calma y la confianza en
la vida.
El psicoanálisis y la ansiedad
(Freud)
Para Freud, la ansiedad era una señal de conflicto
interno, muchas veces inconsciente. Surge cuando deseos reprimidos o temores
ocultos buscan expresarse y generan tensión. Imaginemos a alguien que debe
hablar en público. Más allá del miedo evidente, puede haber un trasfondo inconsciente:
temor a ser juzgado, recuerdos de experiencias pasadas de humillación, o
exigencias internas de perfección. El psicoanálisis propone explorar esas
raíces ocultas en un espacio seguro. Al traerlas a la conciencia y
reelaborarlas, la persona puede comprender mejor el origen de su ansiedad y
transformar esa energía en crecimiento personal.
La terapia gestalt y la ansiedad
(Fritz Perls)
La gestalt nos invita a volver al presente, al
“aquí y ahora”. Según Fritz Perls, gran parte de la ansiedad surge cuando
quedamos atrapados en el futuro: anticipamos peligros, imaginamos escenarios
negativos y nos desconectamos del momento actual. La propuesta es simple: tomar
conciencia de lo que sentimos en el instante, sin juzgarlo ni reprimirlo. Por
ejemplo, alguien que siente ansiedad antes de una entrevista puede notar que su
respiración se acelera y sus manos sudan. En lugar de luchar contra esas
sensaciones, la gestalt le anima a reconocerlas y expresarlas: respirar con
atención, hablar de su miedo, o incluso aceptar el temblor como parte de su
experiencia. Al hacerlo, la carga se aligera y la persona recupera autenticidad
y presencia.
El enfoque cognitivo-conductual y
la ansiedad (Aaron Beck)
El enfoque cognitivo-conductual parte de una idea
clara: nuestros pensamientos influyen directamente en cómo nos sentimos y
actuamos. En la ansiedad, suelen aparecer pensamientos automáticos como: “va a
salir mal”, “no puedo manejarlo”, “seguro me equivoco”. Imaginemos a alguien
que debe rendir un examen. Piensa: “voy a fracasar”. Ese pensamiento genera
nerviosismo y bloquea su concentración. En terapia cognitivo-conductual se
trabaja en identificar esas frases automáticas y cuestionarlas. En lugar de
“voy a fracasar”, la persona aprende a reformular: “me preparé, puedo intentarlo,
y aunque no sea perfecto, es una oportunidad de aprender”. Este cambio no
ocurre de inmediato, pero poco a poco sustituir pensamientos catastróficos por
otros más realistas ayuda a reducir la ansiedad y recuperar la confianza.
Conclusión
La ansiedad es un desafío que puede sentirse
abrumador, pero también es una experiencia que puede abordarse desde distintos
caminos. El psicoanálisis nos ayuda a comprender los conflictos internos y las
raíces ocultas del miedo; la gestalt nos invita a reconectarnos con el presente
y a dar espacio a nuestras sensaciones; y el cognitivo-conductual nos ofrece
herramientas prácticas para transformar los pensamientos que alimentan la
preocupación. Cada enfoque es una herramienta distinta, y lo valioso es que
pueden complementarse. No existe un único camino válido: lo importante es que
cada persona encuentre el que mejor se ajuste a sus necesidades y
circunstancias. La ansiedad no define quién eres; con acompañamiento,
conciencia y nuevas perspectivas, es posible recuperar la calma y avanzar hacia
una vida más plena.

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